Cartagena no tiene un alcalde tiene un inquisidor corrupto

¿Para qué nació la inquisición? Para combatir la herejía. Cabe la pregunta ¿Qué es herejía? De manera simple, es un conjunto de ideas contrarias a los dogmas o creencias de un grupo de individuos que representan una autoridad o grupo de poder. En caso de la inquisición, eran ideas opuestas a la doctrina religiosa de la Iglesia Católica.

El catolicismo creó un grupo de personas que trabajaban para combatir las herejías y atrapar a los herejes.

Se comete herejía cuando se hace una oposición a las ideas, dogmas, filosofías, reglas establecidas y conceptos que defiende un grupo de poder. Cuando surge una disidencia en contraposición a la manera en que se entiende la verdad, la realidad de esa sociedad y la forma como se guían los destinos de las personas que pertenecen a ese grupo social.

Aquel que se rebela, se alza, contradice, crítica, invita a la reflexión y no se queda callado ante los atropellos e injusticias se convierte en un hereje.

He leído que algunos historiadores consideran la herejía como una tendencia que se da en un grupo de personas cuando en el poder se encuentran individuos capaces de vulnerar los derechos de un grupo social, los derechos de ser, de creer y pensar diferente, de opinar; cuando se censura, hay persecución social, se intenta silenciar las voces, eliminar la libertad de expresión, se difama, se miente para destruir a aquel que no está de acuerdo.

Cartagena está en tiempos de herejía, tenemos un inquisidor en el poder. El nuevo Palacio de la Inquisición queda en la Plaza de la Aduana.

En el siglo IV los concilios ecuménicos eran los que condenaban las herejías, hoy es el alcalde en sus cuentas de redes sociales quien condena a los que lo critican, a quienes exponen su mala gestión, su incapacidad para dirigir una ciudad, ataca a cualquiera que se atreva a decir la verdad que ya no se puede ocultar, Cartagena está en un declive social a todo nivel y el alcalde es un incompetente, que no comprende lo que significa administrar una ciudad.

La moderna inquisición cartagenera tortura a sus víctimas dañando su buen nombre con la difamación, la vil mentira y la burla. Desprestigiar la imagen y la dignidad de humana es el arma de tortura del inquisidor alcalde.

El inquisidor de la Plaza de la Aduana no asesina personas como la inquisición de la edad media, en estos tiempos modernos intenta eliminar, desaparecer, matar todo intento de crítica y reflexión que muestre una posición contraria a la de él. Censurar, callar con discusiones e insultos, señalar de delincuente a todo el que es capaz de decirle que se está equivocando y que la ciudad está naufragando.

Ese “hereje” se convierte para él en presa para cazar y hacerla blanco de su acoso mediático y difamación, lo lleva al paredón de la amenaza a través de redes sociales. El alcalde inquisidor se dedica a cazar “brujas”, en este caso, cualquiera que lo intente cuestionar y exponer la ineptitud de su gestión.

Igual que los líderes más nefastos que han existido mundialmente, William Dau gobierna sintiéndose impoluto, cargado de una aureola de santidad, es el héroe, el mesías, el salvador, el dueño de la moral y la ética de la ciudad… y debido a su intachable moral se siente con el derecho de juzgar a todo al que a su juicio es un corrupto, un malandrín o una persona no grata porque dice la verdad que su administración que quiere tapar.

En redes está circulando un audio de WhatsApp donde el alcalde habla de la otorgación de una OPS. Este audio fue expuesto por distintos líderes locales. Se puede escuchar de manera clara y contundente como el alcalde entrega OPS a grupos de interés político y económico. Queda expuesto que en la alcaldía y que el alcalde maneja listados de puestos a otorgar como cuotas a políticos del interior del país y a sus amigos personales. Aquí puede escuchar el audio.

Gracias a ese audio quedó en evidencia que existe en la alcaldía, apoyado y propiciado por el alcalde, un tráfico de OPS igual al que Dau denunciaba y señalaba como corrupción.

El 2 de enero de 2020 el periódico El Tiempo publicó una nota periodística en la que explica cuáles serán los objetivos del nuevo alcalde de Cartagena, recién posesionado. Y citan las palabras textuales de William Dau en su discurso de posesión en la Vía Perimetral. Que fueron las siguientes:

“A los concejales les digo, en una mano tengo una rama de olivo, pero en la otra el garrote. No voy a vender la administración ni a permitir clientelismos por OPS y burocracias a cambio de proyectos. Sólo pido que cumplan con su trabajo: ¡Zapatero a tu zapato!”. Y que los dos pilares de su gestión serían: “derrotar y erradicar la corrupción y el clientelismo, y acabar con la miseria que vive la mayor parte de la población”. (Leer aquí nota de El Tiempo)

¿Será que William Dau sabe qué significa la palabra clientelismo? Le voy a hacer el favor de recordarle lo que significa clientelismo político, utilizando la definición que da Wikipedia, concepto del que quiero destacar dos partes:

Los politólogos Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser lo definen como «un modo particular de intercambio entre grupos de electores y políticos, gracias al cual los votantes obtienen bienes (pagos directos o acceso privilegiado a empleo, bienes y servicios, por ejemplo) a condición de que apoyen a un patrón o partido»”.

En el audio se puede escuchar lo siguiente:

«…ahí hubo un problema, causado por la señora Cinthia. Porque sí había un cupo. Un cupo que yo había apartado, porque me lo pidieron desde Bogotá una ministra de muy alto cargo. Era para el hijo de un señor que se jubilaba sin tacha alguna en su hoja de vida y me lo pidió la ministra, y yo le dije, con gusto, vamos a ver de los cupos que queden, puede quedar uno”. En esta parte de la conversación podemos ver claramente lo que los politólogos Mudde y Rovira definen como un intercambio entre grupos políticos, en este caso de cupos de empleo. Dau claramente dice que él, aparta cupos de puestos a petición de otros funcionarios públicos para favorecer intereses personales.

En esta segunda parte del audio Dau dice: “Pero luego, la hoja de vida de tu hijo no me llegó a mí, se la entregó fue a Cinthya y Cinthya de una manera arbitraria, fue, sin hablar conmigo. Porque ella lo hizo con un poco de gente, comenzó a recibir hojas de vida y a colocar sus OPS, su gente, colocando sus fichas en todas partes. Cogió la hoja de vida de tu hijo y fue a Talento Humano, donde ya tenían lista la hoja de vida que yo le había prometido a la ministra y dijo «no, mira esta es la hoja de vida que mandó el alcalde». Y lo cambió y puso la hoja de vida de tu hijo. Si la hoja de vida de tu hijo me hubiera llegado a mi antes, yo lo hubiera podido colocar en otro sitio. Pero ese cargo ya estaba comprometido”.

Esta última parte del audio nos muestra contundentemente lo que define Wikipedia como clientelismo: “…intercambio entre grupos de electores y políticos, gracias al cual los votantes obtienen bienes”. Crudamente sería como: votas por mí y te doy un puesto. Tráfico de empleos como beneficio por el voto, algo que no es nuevo, que normalmente sucede en todo el país. Pero como dije en un post anterior, que sea normal no quiere decir que sea correcto y ético. Las personas para Cinthya y William son fichas estratégicas a colocar, para luego usarlas con fines particulares.

Lo más vergonzoso e indignante de todo esto, es que el alcalde se rasgó las vestiduras, jurándole, prometiéndole al pueblo que dentro de su administración jamás se daría esto, que las personas serían seleccionadas por sus capacidades, hoja de vida y una empresa imparcial de cazatalentos. Recordemos sus palabras:

Aquí hago la pregunta del millón ¿Qué diferencia hay entre los listados de cupos de OPS que, supuestamente, tenían los políticos locales en la alcaldía y los listados de cupos de OPS que William Dau tiene con sus amigos y políticos del interior del país? Ninguna diferencia moral ni ética, es exactamente el mismo clientelismo político y la misma corrupción.

Lo que ocurre actualmente es que aquí los cupos de OPS no son para concejales, diputados o políticos locales, sino para ministros, políticos de otros departamentos del país y para sus amigos personales. Empleos para gente que no es cartagenera, antes por lo menos eran los propios ciudadanos los que se beneficiaban del clientelismo, ahora son un montón de cachacos. Es la misma corrupción solo que ahora cambiaron los protagonistas.

Es más, pienso que la corrupción es peor, porque aquí hay cinismo y desfachatez, porque el alcalde se autodenomina impoluto y que viene a salvar a Cartagena de lo que él mismo, por debajo de la mesa, a escondidas de la ciudad está haciendo. Mientras que en redes se da golpes de pecho y se vanagloria de su incorruptibilidad. Estamos viviendo corrupción y clientelismo por parte de una persona hipócrita, desvergonzada y cínica.

Wikipedia también define lo siguiente: “el clientelismo político es un intercambio extraoficial de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral”.

Exactamente lo que el alcalde de Cartagena hace con su tráfico y cupo de puestos otorgados por interés personal a políticos de otras regiones y de nivel central, fortaleciendo grupos políticos ajenos a Cartagena y a la región, a los que no les interesa el beneficio de la ciudad.

Igual como hacían los piratas ingleses y bucaneros franceses en los siglos XVI y XVII, que lo único que les interesaba era llevarse el botín de Cartagena. Mal o bien el político local, a pesar de la corrupción tenía que gestionar por su ciudad ¿Será que a Peñaloza le importa Cartagena?

Será que William Dau es capaz de “gritarle” en redes a alguien malandrín y corrupto,  después de que ha sido expuesta su red clientelista, de tráfico de OPS, de cupos de puestos de trabajo dados a funcionarios del gobierno nacional y a políticos del interior del país. Donde, a través del audio, quedó evidenciado que existen listados de OPS y número de cupos otorgados a diferentes personas de acuerdo a los intereses particulares del alcalde.

Yo sí creo a Dau capaz de seguir persiguiendo y tachando de corrupto a todo el que se atreva a criticarlo. Es perfectamente capaz porque es una persona incoherente, inconsecuente y con una absoluta incapacidad de controlar sus emociones y ser racional.

Tenemos un alcalde sin ética, sin moral, capaz de arrinconar ciudadanos con acusaciones difamatorias, que se cree con la potestad moral de declarar persona no grata a una cartagenera y prohibir contacto con ella.

Cartagena es dirigida por una persona que muestra cada día su incapacidad de gestionar, de administrar una ciudad tan compleja, con tantos problemas socioeconómicos, una ciudad en crisis que requiere un alcalde que tenga clara las prioridades de la comunidad, que sea sensato, coherente y tenga claro que debe trabajar por la ciudad.

¿Cómo va el alcalde a solucionar su evidente falta de gestión y la tormenta política en la que está metido por sus propias acciones? Distrayendo la atención de los cartageneros con la nueva pelea que va a cazar con alguien, en la que va a hacer el show mediático y su “en vivo” acusatorio. Y también, va a sacar el vídeo o la foto de la payasada de turno para poner a botar corriente a la gente sobre la nueva ridiculez que haga. Y mantener la atención de los ciudadanos desviada en frivolidades, mientras los cartageneros están a punto de quedarse sin transporte público masivo.

William Dau utiliza con éxito dos tácticas de comunicación estratégica, cortina de humo y caja china. Las usa al mismo tiempo para mantener idiotizado y distraído al cartagenero.

¿Qué debemos hacer? Pues una rebelión, un frente común de oposición, desde la sensatez, con los argumentos estadísticos, económicos y sociales. La inoperancia de la alcaldía es evidente.

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