Adiós al Internet del Consumo y Bienvenido el de la Producción (III)

Los primeros 20 años de este siglo han sido de profunda actividad (negativa y positiva) para los sistemas económicos y consecuentemente con desiguales resultados para los distintos ciudadanos de este Mundo, Un breve repaso de algunos de los mismos, puede servir para suponer como puede plantarse el futuro histórico.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

Si se consideran los periodos iniciales, se encuentran “Cambios” importantes, pero que afectan de manera desigual al Desarrollo social y que es imprevisible su evolución. Sería el caso de: Transformaciones económicas, Aspectos tecnológicos e Impactos Geopolíticos.

En esos “Cambios” se puede reconocer signos de crisis como la denominada “del 2008”. Pero casi simultáneamente, la aparición de grandes regiones con señales impactantes de crecimiento, que también generan expectativas sobre su mantenimiento. Como podría ser el caso de China. Lo que ha determinado el impulso de importantes acuerdos financieros y comerciales, Pero, paralelamente también han surgido dudas sobre su duración y las condiciones resultantes,

Esto último como consecuencia, ya que se dan, simultáneamente innovaciones en los Sistemas de Producción, y hasta en lo que sería un nuevo mundo del Trabajo.  Coexistiendo con lo que se reconoce como Revolución Digital. “La velocidad del cambio, producto de la naturaleza exponencial de los avances tecnológicos, la gran permeabilidad de las tecnologías en todos los sectores e industrias y su profunda capacidad de transformación de sistemas completos de; producción, gestión, y gobernanza; agregan oportunidades e incertidumbres a la dinámica del desarrollo (Schwab,2016).

El resultado actual, según lo expuesto, debe incorporar además de lo nuevo, aquellos aspectos de la economía aún en funcionamiento de los todavía vigentes sistemas de: producción, organizaciones sociales, y gobernanza. Se introducen como consecuencia de modelos integrados, dando lugar a desarrollo más complejos que deben acompasar la velocidad de la revolución digital. Eso de aprecia en algunos sectores, como, por ejemplo: actividad financiera e industria automotriz; como impulsores de las novedades

Aunque, además de los sectores en los cambios, hasta hace poco tradicionales, viene incorporándose a las actividades de los sectores transformados e incorporando las novedades disponibles, lo que significa entrar en el antiguo mundo comercial, afectando los marcos regulatorios y creando nuevas fuentes de desarrollo.

Los usos de los algoritmos para redefinir al mundo digital demandan nuevas políticas que contemplen adecuadamente las futuras realidades. Con lo que será necesario un nuevo tiempo, en ciertas zonas, como América Latina, para poder incorporar a esas regiones en las nuevas tecnologías y participar en la formulación de propuestas para hacerse oír en las decisiones internacionales, como, por ejemplo:  materia fiscal y formulación de políticas comerciales.

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