Abejas escogerían el mejor néctar por el color de las flores

Por medio del aprendizaje de los colores, las abejas del género Apis mellifera africanizadas tienen la capacidad de seleccionar la flor que les ofrece el mejor recurso a su alrededor para recolectar su alimento, con lo cual evidencian que “pueden tomar decisiones económicas” en el mercado floral.

BOGOTÁ D. C., 08 de julio de 2021 — Agencia de Noticias UN-

La percepción del color en estos insectos no es igual a la de los humanos, ya que para ellas está en constante cambio, a medida que se van acercando a la flor.

Así lo demuestra la investigación del biólogo Juan Carlos Hernández Peña, magíster en Ciencias – Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien siempre estuvo interesado en la cognición en animales y el uso de la información en tareas como la toma de decisiones.

El trabajo del magíster consistió en hacer que más de 300 abejas, previamente marcadas e identificadas, llegaran a una zona experimental, la cual debían reconocer motivadas por alimento que, en este caso, se trataba de soluciones azucaradas que imitaban el néctar.

En el lugar, ubicado en el apiario del Departamento de Biología de la UNAL, se utilizaron parches de flores artificiales en los que se controló la distancia entre estas, su forma, la densidad de cada tipo floral y el volumen de solución azucarada ofrecido.

“Las abejas atienden a un sistema central de forrajeo que hace que salgan de la colonia en búsqueda de alimento, si encuentran algo rentable lo toman y vuelven a la colmena para depositarlo, pero luego vuelven al mismo sitio para seguir aprovechando el recurso”.

El investigador explicó que él y su equipo buscaban evaluar esa capacidad de tomar decisiones por parte de estos insectos, las cuales resultan más elaboradas frente a las reportadas en especies más complejas.

“En términos humanos, es como si una persona tuviera la opción de ir a la tienda A o la B, las cuales, aunque tienen fachadas similares, ofrecen diferentes productos, y el individuo escoge según la mayor oferta”, detalla.

Sin embargo, dicho comportamiento puede generar que estos insectos favorezcan a unas plantas más que a otras, influyendo en una polinización selectiva y no homogénea de todas las flores.

Memoria olfativa y de color

Dentro de la colmena las abejas tienen una distribución de labores, como las responsables de salir a forrajear (buscar alimento), una actividad que es realizada por los individuos que ya han alcanzado la primera mitad de su vida.

Una abeja puede hacer un muestreo e ir a varios sitios en poco tiempo, por ejemplo, al salir de la colmena pueden forrajear en un radio de 4 km.

“Ellas tienen la capacidad de generar memoria olfativa y de color, y cuando una abeja sale a explorar y se queda en un sitio específico al que vuelve en otra exploración, es porque ya reconoce el recurso. Ella puede aprender y recordar a dónde ir, lo que les permite no tener gasto de energía mientras vuela de forma errante buscando la mejor flor”, describe el magíster de la UNAL.

Aunque todas las flores ofrecen los mismos recursos, ya sea de néctar o de polen, no todas tienen la misma concentración, por lo que las abejas aprenden el color de la planta para la selección y preferencia en su tarea de recolección de alimento.

“Si el estudio se hubiera hecho con otros insectos, como las mariposas, no hay garantía de que vuelvan otra vez, cosa que sí hacen las abejas por su sistema central de forrajeo, y esta es una de las razones por las cuales estas son un agente de polinización favorable para el ecosistema, ya que vuelven al lugar donde encontraron una buena fuente de alimento con una oferta superior al resto”, destaca el investigador.

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